La ciberseguridad dejó de ser opcional: el desafío ineludible para las empresas
- Maynor Moncada Funez
- 2 jun
- 2 Min. de lectura
El avance de la digitalización es imparable. Se proyecta que para 2029 más del 90 % de la población mundial estará conectada. Sin embargo, este crecimiento exponencial también multiplica las oportunidades para los ciberdelincuentes. Por eso, hoy más que nunca, la ciberseguridad se consolida como un pilar clave para proteger tanto la información personal como los activos digitales de las organizaciones. Ya no se trata únicamente de prevenir pérdidas económicas, sino de garantizar la continuidad operativa y preservar la confianza en el entorno digital.

Un dato que refleja la gravedad del panorama actual es que, en promedio, un ataque cibernético puede mantenerse sin ser detectado durante 206 días. Esto implica que muchas empresas pueden estar comprometidas durante meses sin tener conocimiento, mientras los atacantes extraen información crítica o esperan el momento oportuno para causar el mayor daño posible. La pregunta ya no es si una organización será atacada, sino cuándo y qué tan preparada estará para enfrentarlo.
Los costos asociados a estos incidentes son elevados: a nivel mundial, recuperarse de un ciberataque puede costar alrededor de 5.9 millones de dólares, y en Latinoamérica la cifra ronda los 3.9 millones. En este contexto, la inteligencia artificial se posiciona como un aliado estratégico para fortalecer la defensa digital.

Gracias a la IA, hoy es posible identificar amenazas en tiempo real y responder de forma automatizada, lo que reduce significativamente el tiempo de reacción y minimiza el impacto de las brechas de seguridad. Durante el evento CiberTrends: La IA como escudo digital, junto a otros especialistas, resaltamos la necesidad de adoptar tecnologías que permitan gestionar datos y dispositivos de forma remota y segura, sin depender de redes locales vulnerables.
El reto de la ciberseguridad va más allá del ámbito tecnológico; es una cuestión estratégica. Las empresas que subestiman su importancia arriesgan no solo su funcionamiento interno, sino también la confianza de sus clientes y socios. La prevención y la inversión en seguridad digital han dejado de ser opcionales: son esenciales para sobrevivir y prosperar en el entorno actual.
En definitiva, la ciberseguridad no debe verse como un gasto, sino como una inversión en la sostenibilidad y la resiliencia de los negocios. En un mundo hiperconectado, proteger la información es más que una responsabilidad corporativa: es un compromiso ineludible con la estabilidad del ecosistema digital en el que todos operamos.
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