Cantarranas, el pueblo más colorido de Honduras
- Maynor Moncada Funez
- 13 jul
- 1 Min. de lectura
Cantarranas se ubica en el departamento de Francisco Morazán y debe su nombre a que, cuando se fundó en 1667, sus primeros pobladores provenían de un barrio madrileño con el mismo nombre.

Con una extensión de casi 400 kilómetros cuadrados y a pocos kilómetros de Tegucigalpa, este encantador pueblo se ha convertido en un verdadero lienzo para artistas locales, nacionales e internacionales. Cada calle y cada esquina forman parte de una galería a cielo abierto que rebosa color y vida, lo que le ha valido el apodo de “pueblo selfie”.
Para los viajeros amantes del arte y la fotografía, Cantarranas es un tesoro moderno que combina tradición y creatividad. Sus casas conservan la esencia del pasado, mientras que sus muros exhiben enormes y detalladas pinturas que cuentan historias, muestran la cultura local y te invitan a capturar cada rincón en una foto.

Pero no son solo sus murales los que narran la historia de Cantarranas: su iglesia municipal, construida en 1662, es considerada una reliquia religiosa que aún se mantiene en pie. Su gastronomía, sencilla y auténtica, se disfruta tanto en restaurantes como en puestos callejeros, donde podrás probar las tradicionales rosquillas en miel y dulces de leche, sabores que conquistan a todo visitante.
Cantarranas no es un destino de lujo; es para quienes se atreven a descubrir maravillas escondidas y coloridas, donde el arte se respira en cada paso. Sus calles, sus escalones y cada fachada te envuelven en una galería viva y única en Honduras, invitándote a regresar siempre por más.
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