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Cuando un ‘match’ engaña: alerta por estafas amorosas en apps

  • hace 1 día
  • 2 Min. de lectura

Detrás de una pantalla y una conversación aparentemente inocente puede esconderse una de las estafas más dolorosas de la era digital: el fraude romántico. Un delito silencioso que no solo vacía cuentas bancarias, sino que deja cicatrices emocionales profundas en quienes confiaron creyendo haber encontrado amor.



Hoy, enamorarse puede comenzar con un “match”, un saludo amable y la promesa de una conexión especial. En cuestión de días o semanas, la rutina se llena de mensajes constantes, palabras de afecto y planes para un futuro compartido. Todo parece real. Todo parece sincero. Sin embargo, para miles de personas en el mundo, esa historia termina convirtiéndose en una pesadilla económica y emocional.



Las cifras reflejan una realidad alarmante. Solo en Estados Unidos, durante 2023, se reportaron más de 64 mil casos de fraudes románticos, con pérdidas que superaron los 1,160 millones de dólares. En el Reino Unido, cerca de 8,800 personas denunciaron haber sido víctimas de este tipo de engaño en un solo año, con pérdidas estimadas en 94.7 millones de libras esterlinas.



Detrás de cada número hay una historia personal: alguien que confió, que creyó, que apostó por una relación y terminó enfrentando no solo la pérdida de dinero, sino también la vergüenza, la culpa y el dolor de haber sido engañado.


A diferencia de otros delitos digitales, el fraude romántico no ocurre de un momento a otro. Es una trampa que se teje lentamente. Los estafadores estudian a sus víctimas, analizan sus redes sociales, identifican emociones, carencias y momentos de vulnerabilidad. Luego, construyen un vínculo basado en atención constante, comprensión y afecto aparente.



Cuando la confianza está completamente instalada, aparece la excusa: una emergencia médica, un problema laboral, una inversión prometedora o un viaje que nunca se concreta. La solicitud de dinero llega disfrazada de urgencia o incluso de amor. Para entonces, muchas víctimas ya están emocionalmente involucradas y les resulta difícil aceptar que todo ha sido una mentira.



Especialistas insisten en que la prevención comienza con la información y con escuchar la intuición. Desconfiar de historias excesivamente dramáticas, evitar compartir datos personales o financieros y mantener las conversaciones dentro de las plataformas oficiales son pasos esenciales para protegerse.


La regla es clara y contundente: nadie que solo se conoce de manera virtual debería pedir dinero. El amor real no exige transferencias ni pone a prueba la confianza a través de sacrificios económicos.


En una época donde el afecto puede nacer con un clic, aprender a poner límites también es una forma de amor propio. Porque proteger la identidad, el patrimonio y la dignidad emocional es tan importante como cuidar el alma.

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