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Honduras impulsa su seguridad alimentaria con nueva Ley de Agricultura Familiar que promete revolucionar el campo

  • katherinsotoma4
  • hace 4 días
  • 2 Min. de lectura

En un paso histórico hacia la soberanía alimentaria y la justicia social en las zonas rurales, la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), dirigida por la Ministra Laura Suazo, y con el apoyo técnico de la FAO, ha finalizado la actualización del anteproyecto de la Ley de Agricultura Familiar.



Esta normativa no es solo un documento legal, sino un verdadero motor de cambio que busca reconocer, proteger y potenciar al sector que pone la comida en la mesa de los hondureños.


Actualmente, la agricultura familiar produce el 56 % de los alimentos del país y genera el 75 % del empleo rural, consolidándose como la columna vertebral de la economía nacional.


Un escudo para el pequeño productor


El nuevo marco legal pretende saldar una deuda histórica con los campesinos, brindándoles herramientas que antes solo estaban al alcance de las grandes agroindustrias.


Entre los principales beneficios que contempla la ley destacan los mercados garantizados, estableciendo que programas estatales, como la Merienda Escolar, prioricen la compra de productos cosechados por familias locales, asegurando ingresos directos para los productores.


Asimismo, la normativa facilitará el acceso a créditos con tasas preferenciales y a asistencia técnica adaptada a las necesidades reales de las parcelas familiares, permitiendo mejorar la calidad de las cosechas y elevar la productividad del campo.


Además, incorpora un fuerte enfoque de género, con el objetivo de empoderar a la mujer rural, quien lidera gran parte de la producción familiar, brindándole mayores oportunidades de acceso a la tierra y a recursos financieros.



Resiliencia ante el cambio climático


Frente a los desafíos que impone el cambio climático, la ley promueve prácticas agrícolas sostenibles y el uso eficiente del agua, fortaleciendo la capacidad del campo hondureño para resistir sequías e inundaciones y garantizando que el flujo de alimentos hacia las ciudades no se detenga.


“Esta ley es un reconocimiento a la dignidad del agricultor. Estamos pasando de una agricultura de subsistencia a una agricultura de oportunidades, donde el campo vuelve a ser un negocio rentable para nuestras familias”, destacó la Ministra Suazo durante el proceso de socialización.


Con esta iniciativa, Honduras se alinea con las tendencias regionales de seguridad alimentaria, posicionándose como un ejemplo de cómo el respaldo al pequeño productor puede convertirse en la solución definitiva para erradicar el hambre y reducir la migración del campo a la ciudad.

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