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El aliado clave contra la depresión en una era que exige cuerpos sanos

  • Foto del escritor: Maynor Moncada Funez
    Maynor Moncada Funez
  • 17 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

En los últimos años, diversos estudios científicos han demostrado que la actividad física constante reduce significativamente los síntomas de la depresión. Especialistas en salud mental explican que el ejercicio estimula la liberación de endorfinas y serotonina, neurotransmisores asociados al bienestar emocional, generando una sensación de calma y satisfacción.



Esta respuesta biológica convierte al movimiento en una herramienta de apoyo fundamental para quienes buscan alternativas naturales y complementarias a los tratamientos tradicionales. Además, cada vez más profesionales recomiendan rutinas adaptadas a las necesidades de cada persona, reforzando la idea de que no es necesario ser un atleta para comenzar a sentir cambios positivos.


Paralelamente, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que la depresión se ha convertido en una de las principales causas de discapacidad en el mundo, afectando a millones de personas. Ante este panorama, el ejercicio físico destaca como una estrategia accesible y efectiva para reducir el impacto emocional que genera el estrés cotidiano.


Caminar, correr o practicar algún deporte grupal no solo mejora la salud mental, sino que también promueve la interacción social, un factor clave para combatir el aislamiento. La actividad física, por tanto, se posiciona como un pilar fundamental en la prevención de trastornos del ánimo.


La era actual, marcada por largas jornadas frente a pantallas y estilos de vida acelerados, ha provocado un aumento en problemas de salud vinculados al sedentarismo. En este contexto, mantener un cuerpo sano adquiere un papel vital para garantizar un equilibrio integral entre mente y organismo.


Profesionales de la salud advierten que hábitos simples, como incorporar breves pausas activas durante el día o realizar entrenamientos de intensidad moderada, pueden revertir los efectos negativos del sedentarismo. El desafío está en generar conciencia sobre la importancia de moverse y priorizar el bienestar físico en medio de la rutina diaria.


Expertos subrayan que adoptar una vida activa no solo ayuda a prevenir enfermedades físicas, sino que también fortalece la salud emocional en un mundo cada vez más demandante.


El ejercicio se convierte en una práctica esencial para enfrentar los desafíos contemporáneos, donde el estrés, la ansiedad y la presión social afectan a personas de todas las edades. En definitiva, contar con un cuerpo sano deja de ser un lujo para transformarse en una necesidad, y el movimiento emerge como una de las herramientas más poderosas para preservar tanto la estabilidad mental como la calidad de vida.

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