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¿Cómo se forman los rayos? El fascinante origen de las descargas eléctricas

  • Foto del escritor: Maynor Moncada Funez
    Maynor Moncada Funez
  • 1 dic 2025
  • 2 Min. de lectura

Los rayos son uno de los fenómenos naturales más impresionantes y potentes del planeta. Aunque los vemos como simples destellos en el cielo, detrás de cada uno ocurre un proceso físico complejo que inicia dentro de las nubes de tormenta, conocidas como cumulonimbos. Estas nubes pueden alcanzar hasta 12 kilómetros de altura y albergan en su interior millones de partículas en movimiento.



Dentro de estas gigantescas nubes, los vientos ascendentes y descendentes provocan que cristales de hielo, gotas de agua y partículas de granizo choquen entre sí constantemente. Estos choques generan una separación de cargas eléctricas: las cargas negativas se acumulan en la parte baja de la nube y las positivas en la parte superior. Este desequilibrio crea una enorme tensión eléctrica que busca estabilizarse.


Cuando la diferencia entre estas cargas se vuelve demasiado grande, la naturaleza busca un camino para liberar la energía acumulada, y es ahí donde aparece el rayo. Este puede producirse dentro de una misma nube, entre diferentes nubes o entre la nube y la superficie terrestre. El objetivo siempre es el mismo: restaurar el equilibrio eléctrico.


En el caso de los rayos nube-tierra, la carga negativa de la nube atrae las cargas positivas presentes en el suelo. Esta atracción crea un canal invisible de aire ionizado que desciende desde la nube. Al mismo tiempo, un canal ascendente se eleva desde la superficie y, cuando ambos se encuentran, se libera la descarga eléctrica que observamos como un resplandor brillante.


Los rayos pueden calentar el aire circundante a temperaturas superiores a los 30 000 grados Celsius, lo que explica el trueno que escuchamos después: una onda expansiva generada por el aire al calentarse y expandirse repentinamente. Este sonido puede viajar varios kilómetros, dependiendo de la intensidad del rayo.


Aunque este fenómeno es espectacular, también puede resultar peligroso. Los rayos pueden provocar incendios, daños en estructuras, afectar sistemas eléctricos y representar un riesgo directo para las personas expuestas. Por ello, comprender su origen no solo es fascinante, sino también útil para aprender a protegernos durante una tormenta.

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